Los mineros y la cadena.

En su día intenté minar bitcoins y me costó un ordenador que se quemó después de que un día, al cabo de una hora y media de haberlo puesto en marcha,  el sonido que hacía indicaba que era “demasiado arroz para tan poco pollo”.

Fue a finales de 2012 y la minería de bitcoins comenzaba a ser algo serio. Los recursos necesarios para minar se basan en la electricidad y la capacidad de cálculo, o la potencia del equipo que usemos. Hoy en día, debido a los beneficios que ofrece, la competencia es brutal y existen grandes granjas de minería repartidas por el mundo.

La práctica de la minería es un mundo aparte y muy arriesgado. Técnicamente es complejo,  y requiere de inversiones elevadas si se quiere tener éxito, por lo que conviene estar muy seguro de lo que se hace si nos queremos dedicar a ello. Dicen que el trabajo del minero no termina nunca.

Ahora no voy a profundizar en la materia más que lo suficiente como para intentar explicar por qué su papel es importante en el funcionamiento de Bitcoin.

Recordemos que la cadena de bloques es el libro mayor que conserva el balance de los monederos de todos los usuarios de la red. La cadena está distribuida en copias exactas, en los ordenadores de los usuarios que deseen conservarla. Es pública y por lo tanto transparente. Conserva todas las transacciones realizadas, desde la primera que se hizo Satoshi a si mismo generando el primer bloque, o genesis block.

Un bloque contiene las transacciones realizadas en los últimos 10 minutos previos a ser añadido éste a la cadena. Solo puede llegar a albergar hasta 1Mb de información (transacciones). Al unirse a la cadena se añaden a él otros datos que certifican la hora exacta a la que se ha producido la unión (timestamp), y una referencia al bloque anterior denominada “hash”.

Un hash lo podemos imaginar cómo una batidora con dos puertas. Lo que metemos por la puerta de entrada se desmenuza en forma de otra cosa distinta antes de salir por la otra. Sale con un formato distinto pero en esencia contiene lo mismo que habíamos introducido.

En el caso de nuestro hash, la batidora es un problema matemático basado en la información del bloque anterior, por cuya solución compiten los mineros de forma continuada introduciendo al azar posibles resultados, a la espera de que uno de ellos coincida con la única solución al problema. El que la encuentra consigue unir el nuevo bloque a la cadena mediante el hash resultante que, desde ese momento, llevará toda la información de este bloque, más toda la información del bloque anterior. Así sucesivamente.

12-30-2015 Post03Pict -

De forma automática y sin descanso este efecto se produce, aproximadamente cada 10 minutos, en la red Bitcoin desde que Satoshi minó el genesis block.

Al encontrar la solución a un nuevo bloque el minero la transmite y es comprobada por todos los usuarios. En caso de que estén de acuerdo se produce el consenso sobre la veracidad de toda la cadena y se une el nuevo bloque El minero que ha encontrado la solución es recompensado con las cuotas de las transacciones incluidas en el bloque, más 25 bitcoins que se crean en ese instante. La transacción que crea los nuevos bitcoins se denomina coinbase y su nominal se divide por dos, cada cuatro años, mediante un proceso denominado halving, asegurando una distribución deflacionaria y predecible de los bitcoins que habrá en circulación.

La dificultad de resolver el problema que plantea cada nuevo hash para unir el siguiente bloque a la cadena, incrementa o disminuye según sea la cantidad de mineros que haya trabajado en solucionarlo durante ese periodo. Bitcoin lo detecta por la potencia que aportan al sistema y ajusta la dificultad antes de comenzar la ronda.

El hecho de que el tiempo en encontrar la solución a un nuevo bloque sean 10 minutos aproximados, y no 10 exactos, se debe a que la dificultad se ajusta mediante el cálculo de probabilidades. El azar provoca que algunos bloques se enlacen antes de lo previsto.

Mediante este sistema, un posible agresor, o falsificador de transacciones, se verá obligado a gastar muchísimos recursos para descifrar todos los hashes de la cadena, disponiendo un margen de solo diez minutos para  hacerlo y añadir información fraudulenta en su beneficio. Pasado este tiempo, tendrá que volver a gastar más recursos en el siguiente intento, ya que la cadena será un bloque más larga, y así sucesivamente.

Además, el ataque solo sería posible si los recursos del supuesto agresor superasen a los empleados por más del 50% de los usuarios de la red. Teniendo en cuenta que la potencia de la red Bitcoin supera hasta en 8 veces a las 500 super-computadoras más potentes del mundo juntas, la tarea de atacar la red se convierte en algo prácticamente imposible. A un agresor que llegase a reunir los recursos suficientes, le sería mucho más rentable utilizarlos para minar bitcoins con la posibilidad de conseguir 25 cada diez minutos.

La tecnología de la comunicación define los protocolos como métodos de transmisión de datos, basados en normas arbitrarias que son específicas de cada uno de ellos. Se trata de reglas básicas que refieren a la forma en que se empaqueta la información, y en cómo se sincronizan el receptor y el transmisor para la transmisión de un mensaje. Dicho de otra forma, para enviar un mensaje a través del protocolo de un servicio de transmisión hemos de cumplir sus reglas, y por eso jamás podremos enviar un mensaje desde WhatsApp para que lo reciba otro usuario en Skype.

No recuerdo donde leí que en la actualidad existen tantos protocolos, que no hay cabeza en el mundo capaz de memorizar todos sus nombres.

Bitcoin es el primer protocolo que garantiza de forma autónoma el consenso entre todos sus usuarios, sobre la veracidad de los mensajes que se transmiten por su red. Lo hace a través de la participación voluntaria, y para garantizar el trabajo requerido sin depender de terceras partes que podrían discriminar, censurar o manipular su contenido, incentiva a los usuarios que aportan recursos propios al sistema. Dicho incentivo son unos cupones electrónicos llamados bitcoins, que son creados de manera deflacionaria al asegurarse cada archivo. De esta forma se consigue que el resto pueda confiar en el funcionamiento de la red, y en la distribución de la cantidad fijada de bitcoins que se crearán mediante este método. Un protocolo cuyo nombre será difícil de olvidar.

El precio de un bitcoin, según lo escribo, es de 360 dólares. Si tienes uno ahora mismo, solo tú puedes decidir qué hacer con él, y nadie te lo puede quitar en caso de que solo tú conserves la llave privada del monedero. Su valor solo depende del que le dé otra persona que lo quiera intercambiar contigo, desde cualquier parte del mundo, por otro bien que a ti te pueda interesar. Si decides transferirlo lo podrás hacer en cualquier momento y tardará tres segundos en llegar, y unos 20 minutos en confirmarse la transferencia para que su destinatario pueda disponer de él. La transferencia solo te costará 0,03 euros aunque en lugar de un bitcoin enviases millones, o solo una centésima.

Esta es una explicación poco científica pero con la que espero podáis haceros una idea de cómo funciona la cadena de bloques, y del papel de la minería en el proceso de construirla y asegurarla a través de su protocolo. Aunque no hace falta saber todo esto para usar bitcoin, oiréis hablar del algoritmo “Proof of work” y de su componente el hash criptográfico SHA-256.

Bitcoin reúne varias disciplinas complicadas de entender, pero por su potencial y por la cantidad de problemas que resuelve tan eficientemente en un solo programa, resulta sorprendentemente sencillo y elegante comparado con la complejidad de los sistemas bancarios, que a su lado resultan obsoletos.

La criptografía es quizá la más complicada y entra en juego también en el funcionamiento de los monederos, que de momento dejo pendiente para otro artículo.

A los que os pueda interesar os dejo un vídeo que explica de forma sencilla el concepto de la criptografía de llave pública, o de doble llave, ideada por Whitefield Diffie  y Martin Hellman en 1976. El vídeo, aunque está en inglés, lo explica utilizando colores antes de meterse en la matemática, por lo que entender el concepto resulta más sencillo.

Pliego de descargas:

Bitcoin es un experimento y nada de lo que hayas leído representa la intención de aconsejarte, o de influir en tus decisiones respecto a tus inversiones, o a tu economía personal. El propósito de los artículos de este blog es el de explorar un nuevo ecosistema tecnológico, aprendiendo sobre sus posibilidades, sus propiedades y características innovadoras.

Una cadena de bloques.

Si ya habéis recibido o enviado bitcoins alguna vez, habréis notado que aunque las transferencias se produzcan casi de inmediato, para disponer de su nominal, el receptor ha de esperar a que la transferencia sea confirmada tres veces. Como mínimo unos 20 minutos.

Esta espera la provoca uno de los mecanismos del sistema que veremos más adelante. Antes, intentaré explicar con brevedad algunos conceptos y hechos básicos que definen al dinero.

Para llegar a obtener la forma y comportamiento a los que hoy nos tiene acostumbrados, el dinero ha pasado por varias fases a lo largo de la historia que se pueden resumir en cuatro: El trueque, el dinero primitivo, el dinero respaldado por materias primas (como el oro), y el dinero fiduciario (FIAT), que es el que usamos en la actualidad.

Los economistas coinciden en que para considerar técnicamente que algo pueda ser dinero, ha de servir fundamentalmente cómo medio de intercambio, unidad contable y almacén de valor.

Un buen medio que cumpla estas características ha de presentar determinadas propiedades físicas que fortalezcan su efectividad y faciliten su uso. Las principales son: durabilidad, transportabilidad, divisibilidad, fungibilidad (e.g. una moneda de un euro sirve lo mismo que cualquier otra que saquemos de un saco de monedas de un euro), y resistencia a la falsificación. También ha de ser escaso para mantener su valor.

Desde hace tres mil años, aproximadamente, en cierta región de la Grecia antigua comenzaron a marcar trocitos de metales preciosos  para usarlos como monedas. Las propiedades y el atractivo del oro ya le habrían convertido en algo codiciado desde tiempo atrás, en el que ya se venía utilizando como medio de intercambio. Esto forma parte del proceso espontáneo que llevó al dinero a formarse, desde que el ser humano comienza a intercambiar bienes con sus semejantes. Es decir, desde el principio de la humanidad.

11-25-2015 PostPict -

En nuestra época, aunque el oro sigue conservando valor, su uso cómo dinero ha perdido la hegemonía. En 1944, con el tratado de Bretton Woods nació el Banco Mundial, junto al Fondo Monetario Internacional, y comenzó un proceso que acabó con el denominado patrón oro, cuyo cometido hasta la fecha era el de que éste respaldase el valor del dinero.

Dicho proceso culminó con la creación de la moneda FIAT durante el gobierno de R. Nixon, el día 15 de agosto de 1975. Desde entonces el dinero es respaldado por el PIB de cada nación, o grupo de naciones emisoras (es curioso observar que este tipo de acciones de repercusión general, se realizan siempre cuando la mayoría estamos en la playa).

Este sistema ha permitido que los mercados sean más flexibles, y desde entonces se ha experimentado un crecimiento sustancial en el desarrollo de la industria, el comercio y la tecnología. Muchos sin embargo, aseguran que los resultados están aún por llegar y ven el horizonte muy nublado. Especialmente estos últimos años en los que se suceden los rescates, junto a la costumbre de que los bancos centrales presten el dinero a la banca al 0% de interés.

Cada uno debe formarse su propia opinión. No es una materia sencilla pero, por el grado de importancia que mantiene en nuestras vidas, conviene pensar en ella. El dinero nos afecta a todos como individuos y como civilización. Hay otra característica muy importante que éste debe cumplir para realizar su función, y es la de transmitir confianza. Cuando no nos fiamos en que mantendrá su valor, o sentimos que se complica el acceso a nuestros fondos, comienza a dejar de sernos útil.

El valor del dinero FIAT, no solo depende del PIB y la capacidad exportadora de los países. La responsabilidad principal de su funcionamiento recae en grupos de personas que toman decisiones desde los gobiernos y los bancos centrales. Es decir, los posibles fallos de unos pocos pueden llevar al resto a la ruina. La teoría de sistemas lo denomina “punto único de fallo”.

No es de extrañar que desde el comienzo de la era tecnológica, científicos, criptógrafos y programadores hayan intentado buscar una solución a la relación que este tipo de fallo plantea en el sistema monetario. Entre ellos se encuentra Thomas Edison, inventor de la bombilla, que ideó un sistema denominado Commodity Reserve, que basa la estabilidad en el suministro del dinero, en las existencias contenidas en diferentes almacenes de materias primas, distribuidos por el territorio nacional. El sistema nunca fue aceptado por su gobierno, como ha pasado con todos los intentos de crear una alternativa al dinero gubernamental.

El suministro del dinero es importante, entre otras cosas, porque si hay más de la cuenta en circulación éste pierde su valor. Aquí entra en juego otro de los aspectos importantes de Bitcoin:

Solo van a existir 21 millones de bitcoins, de los que hoy en día ya hay casi 15 en circulación. Esto es una característica principal del programa que convierte a Bitcoin, desde el punto de vista monetario, en deflacionario. Es decir, que la cantidad que puede llegar a haber en circulación decae hasta agotarse la fuente. El oro es deflacionario.

La moneda FIAT, por el contrario, es inflacionaria. Los bancos centrales, en sintonía con los gobiernos, mantienen la autoridad de poner en circulación la cantidad que consideren oportuna. Este hecho, aunque da juego a los sistemas económico-financieros, resulta arriesgado. Sobre todo por la existencia de puntos singulares de fallo en la arquitectura del sistema.

El dinero ha evolucionado hasta llegar a ser casi por completo digital. La mayor parte del dinero que existe en el mundo no es más que un conjunto de apuntes en ficheros informáticos, cuyas cantidades circulan de un ordenador a otro a través de protocolos como SWIFT, y muchos otros acordados por diferentes entidades a nivel local e internacional.

Los bancos, aparte del dinero en los cajeros, y poco más, solo guardan un libro mayor de cuentas con los balances y las transacciones de cada usuario.

Su responsabilidad es mantener el consenso del archivo, o lo que es lo mismo, el balance correcto de las cuentas. Desde que lo permite la informática este trabajo lo realizan las máquinas, y la labor de las entidades se limita cada vez más a la seguridad, al funcionamiento de sus sistemas y a estar al corriente con normativas y regulaciones. Nuestras cuentas funcionan solas.

Bitcoin en la práctica no es más que un libro mayor que se conoce como blockchain, o cadena de bloques. Su función también es la de mantener el consenso entre los balances de las cuentas. La diferencia es que este libro no está en ningún sitio en particular. No requiere de una central para su custodia, como es el caso de los bancos y de los sistemas de archivo actuales.

Para garantizar el consenso, Bitcoin guarda una copia exacta de la cadena de bloques en cada uno de los terminales de sus usuarios. Esta se actualiza aproximadamente cada 10 minutos, añadiendo las nuevas transacciones mediante un proceso denominado “consenso distribuido”; su variante en Bitcoin se conoce como Proof of Work (POW), (prueba de trabajo).

Añade también a su funcionamiento un sistema de incentivos automatizado. Sin él, no habría motivación por parte de los usuarios que realizan el trabajo requerido para mantener el consenso de la cadena de bloques. A este tipo de usuarios se les denomina miners (mineros).

Por esta forma innovadora de adquirir consenso y reforzar su seguridad de manera autónoma, Bitcoin irrumpe en el mundo de las finanzas con potencial de ser algo excepcional, e impensable para la mayoría hasta la fecha. Un banco que no necesita banqueros ni autoridad para funcionar.

De entre todas las cualidades y funciones que se le exigen al dinero, podríamos deducir que Bitcoin reúne y supera la totalidad. Su volatilidad, sin embargo, es un factor por el que de momento no resulta efectivo cómo unidad de cuenta, ni como almacén de valor a corto plazo. La estabilidad en el precio de una moneda depende de la cantidad de gente que la usa. El dólar es un buen ejemplo de este efecto.

Hoy, se estima que solo el 20% de sus usuarios está utilizando Bitcoin para comprar o transferir dinero. El resto lo utiliza con fines especulativos: Unos lo compran y lo venden en los exanges con la vista en el corto plazo aprovechando las variaciones constantes que provoca su volatilidad, mientras que la mayoría de este 80% los acumulan a la espera de subidas exponenciales de precio.

En un próximo post desmenuzaremos el mecanismo mediante el cual los mineros aseguran la red y ganan bitcoins al hacerlo.

Pliego de descargas:

Bitcoin es un experimento y nada de lo que hayas leído representa la intención de aconsejarte, o de influir en tus decisiones respecto a tus inversiones, o a tu economía personal. El propósito de los artículos de este blog es el de explorar un nuevo ecosistema tecnológico, aprendiendo sobre sus posibilidades, sus propiedades y características innovadoras.

El creador del mejor invento del mundo, desaparecido. ¿Qué es Bitcoin?

Antes de continuar leyendo es importante saber que Bitcoin es un experimento y que nada de lo que leas a continuación representa la intención de aconsejarte, o de influir en tus decisiones respecto a tus inversiones, o a tu economía personal. La intención de este artículo es la de explorar un nuevo ecosistema tecnológico, aprendiendo sobre sus posibilidades, sus propiedades y características innovadoras.

Para llegar a entender las maravillas que promete este invento es conveniente ahondar sobre algo que, por lo cotidiano que nos resulta a todos, la mayoría lo damos por hecho: ¿Cómo funciona realmente el dinero; en qué se basan su naturaleza y sus funciones?

La industria de las finanzas junto a su relación y sus efectos en el mundo de la macro y la micro-economía (vertientes de un concepto que define algo que nos afecta a todos), es un tema apasionante y estrechamente relacionado a Bitcoin.

No va a ser este el tema central de este post. Voy a ir directamente al área práctica e intentaré explicar un proceso similar al que realizaría cualquier persona que quisiera usar bitcoins por primera vez.

Para recibir y enviar bitcoins hay que tener en cuenta dos reglas  FUNDAMENTALES:

  1. Las transferencias en la red son irreversibles, por lo que conviene revisar en consecuencia las direcciones de los destinatarios en todas las transferencias que realicemos.
  2. Hay que conservar en un lugar seguro nuestra clave, o llave privada: Si la desvelamos nos podrán robar el saldo disponible en nuestro monedero digital. Si la perdemos, o la olvidamos, jamás podremos recuperar nuestro saldo.

Estas dos reglas son consecuencia de la estructura del sistema por el que funciona Bitcoin y su propiedad diferenciadora principal, que ofrece una seguridad inviolable e incensurable, junto al control absoluto de nuestros activos, y la libertad de transferirlos de forma casi gratuita sin la necesidad de que sean custodiados por terceras partes. Bitcoin es un sistema descentralizado que no requiere de una estructura jerárquica para asegurarse ni a sí mismo, ni a sus usuarios.

Para usar la red Bitcoin hay que disponer de un monedero digital o Wallet, ya mencionado en las reglas fundamentales. No es más que una aplicación capaz de conectarse a la red facilitando las transferencias entre sus usuarios. Hay varios tipos de monederos disponibles y cada uno ofrece distintos servicios que los diferencian, o asemejan, a los de su competencia. Casi todos son gratuitos.

Los monederos son una de las primeras aplicaciones que se han creado para facilitar el uso de Bitcoin. Las aplicaciones pueden ser desarrolladas por cualquiera que sepa cómo adaptar sus funciones principales a las requeridas por el protocolo. Habrá de cumplir con las reglas de Bitcoin core, o éste no sabrá qué hacer con ella. És software libre por lo que su funcionamiento puede ser auditado, copiado, distribuido y utilizado a placer de cada cual.

Cómo decía, hay varios tipos de monederos Bitcoin. Uno de los grupos que los clasifica, lo hace según el lugar donde interactuamos con él y agrega a cuatro tipos fundamentales: Monederos online, de escritorio, móvil y hardware. Con los del primer grupo accederemos a nuestros bitcoins a través de un navegador. Con los del segundo y tercer grupo lo haremos a través un programa específico que deberemos instalar en nuestro equipo. El uso de los del cuarto grupo requerirá la conexión de un dispositivo USB.

El monedero más conocido pertenece a los del grupo online, y se puede adquirir en Blockchain.info. El proceso es asombrosamente sencillo y son muchos los que utilizan este servicio para experimentar por primera vez, solo hay que ir al apartado Monedero / Wallet y seguir las instrucciones. Esta web también ofrece información sobre el estado de las transferencias y la salud de la red, con gráficos en tiempo real que nos ayudarán a comprender la funcionalidad del sistema.

Una vez tengamos nuestro monedero, y habiendo guardado las claves según las indicaciones ofrecidas durante el proceso, podremos obtener bitcoins para transferirlos a otro monedero de nuestra propiedad, comprar con ellos, enviarlos a nuestros conocidos, cambiarlos por euros, o por cualquier otra cosa que nos interese de otro usuario.

Existen servicios de cambio o exhanges, donde podemos enviar dinero desde nuestra cuenta corriente para cambiarlo por bitcoins. Conviene tener en cuenta que cuando usamos este tipo de servicios los bitcoins, o los fondos que mantengamos en nuestra cuenta, no estarán bajo nuestro control absoluto. Por motivos de operatividad debemos dejar la llave privada en manos del exchange, para que éste pueda ejecutar las órdenes de compra o venta cada vez que nuestro precio coincida con el de otra oferta contraria.

Aunque hay exchanges que mantienen una reputación intachable, debido a lo joven que es aún esta industria, es aconsejable no mantener fondos en grandes cantidades más del tiempo necesario (i.e. hasta que se compren o se vendan nuestros bitcoins).

Darse de alta en cualquiera de los exchanges que existen es tan fácil como abrir un monedero, exceptuando que para transferir o extraer fondos en euros o dólares, hemos de proporcionar nuestros datos bancarios junto a determinada información personal adicional. Tardarán unos días en autorizarnos la cuenta. Esto es debido a que los exchanges han de cumplir con las normas internacionales impuestas a las entidades que custodian fondos en divisas o monedas de curso legal.

Los bitcoins son divisibles hasta la cienmillonésima de la unidad, y uno puede comprar la cantidad que le parezca en este tipo de servicios exchange. Con el valor correspondiente a la cantidad mínima permitida por nuestra entidad, podremos transferir lo suficiente como para comprar una fracción de bitcoin que bastará para probar el invento. Dos de los exchanges que mantienen su buena reputación y en los que se aceptan euros, son Bitstamp y Kraken.

Otra forma de conseguir bitcoins es aceptándolos a cambio de bienes o servicios. Muchos profesionales de todo el mundo están beneficiándose de Bitcoin para pagar y cobrar facturas. Los motivos pueden variar y a mi entender los más obvios son: El de los que buscan el ahorro evitando tarifas de las transferencias internacionales y las comisiones por cambio de divisas, o los gastos de comisiones por el uso de los TPV (cualquier transferencia en la red tiene un coste de solo 0,0001 bitcoin, o 0,03 euros al cambio de hoy); el de los que necesitan cobrar micro-pagos a cambio de artículos o servicios; y el de los que lo ven como una buena estrategia de márquetin.

Existen también videojuegos con los que se pueden ganar bitcoins y que están consiguiendo que los más jóvenes se familiaricen con el carácter descentralizado de su ecosistema. Los más populares son Sarutoby yChopcoin.  El último se juega todos contra todos y su exigencia en mantener un nivel de habilidad por parte del jugador, es un factor que lo puede convertir en extremadamente adictivo.

En localbitcoins.com se pueden encontrar personas y negocios próximos a nuestro emplazamiento, con quienes comprar y vender bitcoins cara a cara. Ojo: los precios de compra / venta que suelen tener establecidos no son nada rentables comparándolos con los de los exchanges.

En internet encontraréis sitos de sobra donde también poder gastarlos.

Me encantaría conocer la experiencia de aquellos que leyendo esto os decidieseis a experimentar por primera vez, e incluso ayudaros a solucionar las dudas o inconvenientes que pudiesen surgiros durante el proceso. Todos los demás también estáis invitados a dejar comentarios, correcciones, vuestra opinión sobre su futuro en España, o que os ha parecido Chopcoin y la idea de adaptar Bitcoin a los videojuegos (por ejemplo).

Como pasa con cualquier tecnología emergente, a Bitcoin todavía le queda mucho por demostrar. En el camino le acompañarán éxitos y fracasos de empresas y emprendedores, similares a los sufridos por los que vienen dedicándose a mejorar la experiencia de usar internet. Podría llegar a desaparecer de no llegar a convertirse en algo demasiado relevante, nadie lo sabe.

No obstante, algo similar a lo que ha pasado con internet en el plano de las comunicaciones, se prevé que pasará con Bitcoin en el plano de las financias. Una industria que solo en el área de las remesas, que es como se denomina el servicio de envío de los ingresos de trabajadores en el extranjero a sus países de origen, se estima que mueve casi medio billón de dólares al año, cobrando comisiones que rondan el 15% de media, y creo que aquí me quedo corto.

Se amontonan las materias sobre las qué hablar cuando se trata de Bitcoin: Servicios aplicados, potencial de[GA1]  mercado, legislación, fraude, impacto económico-social, adopción, tecnología, estructura de la red y sus componentes, y muchas otras también relacionadas que espero exploremos juntos en futuros post.

Por cierto, ¿alguien sabe quién puede ser y donde está su creador, de seudónimo Satoshy Nakamoto?

Cómo decía al principio, nada de lo dicho lleva intención de ser un consejo, pero a los que os pudiese interesar Bitcoin sí os recomiendo que leáis los nueve folios con los que Satoshi lo describe a la comunidad científica por primera vez, aproximadamente un año antes de desaparecer definitivamente. Su lectura no resulta del todo fácil para los que como yo carecemos del conocimiento técnico apropiado, pero tomándose uno el tiempo de aclarar a fondo algunos de los términos y conceptos que nos impiden avanzar en la lectura, nos podemos hacer a la idea de porqué Bitcoin supera con creces, en eficacia y capacidad de servicio, a las opciones similares conocidas hasta ahora. Siento que el enlace lleve a la versión original, pero ignoro si alguien se ha tomado el tiempo de traducirlo.