Una cadena de bloques.

Si ya habéis recibido o enviado bitcoins alguna vez, habréis notado que aunque las transferencias se produzcan casi de inmediato, para disponer de su nominal, el receptor ha de esperar a que la transferencia sea confirmada tres veces. Como mínimo unos 20 minutos.

Esta espera la provoca uno de los mecanismos del sistema que veremos más adelante. Antes, intentaré explicar con brevedad algunos conceptos y hechos básicos que definen al dinero.

Para llegar a obtener la forma y comportamiento a los que hoy nos tiene acostumbrados, el dinero ha pasado por varias fases a lo largo de la historia que se pueden resumir en cuatro: El trueque, el dinero primitivo, el dinero respaldado por materias primas (como el oro), y el dinero fiduciario (FIAT), que es el que usamos en la actualidad.

Los economistas coinciden en que para considerar técnicamente que algo pueda ser dinero, ha de servir fundamentalmente cómo medio de intercambio, unidad contable y almacén de valor.

Un buen medio que cumpla estas características ha de presentar determinadas propiedades físicas que fortalezcan su efectividad y faciliten su uso. Las principales son: durabilidad, transportabilidad, divisibilidad, fungibilidad (e.g. una moneda de un euro sirve lo mismo que cualquier otra que saquemos de un saco de monedas de un euro), y resistencia a la falsificación. También ha de ser escaso para mantener su valor.

Desde hace tres mil años, aproximadamente, en cierta región de la Grecia antigua comenzaron a marcar trocitos de metales preciosos  para usarlos como monedas. Las propiedades y el atractivo del oro ya le habrían convertido en algo codiciado desde tiempo atrás, en el que ya se venía utilizando como medio de intercambio. Esto forma parte del proceso espontáneo que llevó al dinero a formarse, desde que el ser humano comienza a intercambiar bienes con sus semejantes. Es decir, desde el principio de la humanidad.

11-25-2015 PostPict -

En nuestra época, aunque el oro sigue conservando valor, su uso cómo dinero ha perdido la hegemonía. En 1944, con el tratado de Bretton Woods nació el Banco Mundial, junto al Fondo Monetario Internacional, y comenzó un proceso que acabó con el denominado patrón oro, cuyo cometido hasta la fecha era el de que éste respaldase el valor del dinero.

Dicho proceso culminó con la creación de la moneda FIAT durante el gobierno de R. Nixon, el día 15 de agosto de 1975. Desde entonces el dinero es respaldado por el PIB de cada nación, o grupo de naciones emisoras (es curioso observar que este tipo de acciones de repercusión general, se realizan siempre cuando la mayoría estamos en la playa).

Este sistema ha permitido que los mercados sean más flexibles, y desde entonces se ha experimentado un crecimiento sustancial en el desarrollo de la industria, el comercio y la tecnología. Muchos sin embargo, aseguran que los resultados están aún por llegar y ven el horizonte muy nublado. Especialmente estos últimos años en los que se suceden los rescates, junto a la costumbre de que los bancos centrales presten el dinero a la banca al 0% de interés.

Cada uno debe formarse su propia opinión. No es una materia sencilla pero, por el grado de importancia que mantiene en nuestras vidas, conviene pensar en ella. El dinero nos afecta a todos como individuos y como civilización. Hay otra característica muy importante que éste debe cumplir para realizar su función, y es la de transmitir confianza. Cuando no nos fiamos en que mantendrá su valor, o sentimos que se complica el acceso a nuestros fondos, comienza a dejar de sernos útil.

El valor del dinero FIAT, no solo depende del PIB y la capacidad exportadora de los países. La responsabilidad principal de su funcionamiento recae en grupos de personas que toman decisiones desde los gobiernos y los bancos centrales. Es decir, los posibles fallos de unos pocos pueden llevar al resto a la ruina. La teoría de sistemas lo denomina “punto único de fallo”.

No es de extrañar que desde el comienzo de la era tecnológica, científicos, criptógrafos y programadores hayan intentado buscar una solución a la relación que este tipo de fallo plantea en el sistema monetario. Entre ellos se encuentra Thomas Edison, inventor de la bombilla, que ideó un sistema denominado Commodity Reserve, que basa la estabilidad en el suministro del dinero, en las existencias contenidas en diferentes almacenes de materias primas, distribuidos por el territorio nacional. El sistema nunca fue aceptado por su gobierno, como ha pasado con todos los intentos de crear una alternativa al dinero gubernamental.

El suministro del dinero es importante, entre otras cosas, porque si hay más de la cuenta en circulación éste pierde su valor. Aquí entra en juego otro de los aspectos importantes de Bitcoin:

Solo van a existir 21 millones de bitcoins, de los que hoy en día ya hay casi 15 en circulación. Esto es una característica principal del programa que convierte a Bitcoin, desde el punto de vista monetario, en deflacionario. Es decir, que la cantidad que puede llegar a haber en circulación decae hasta agotarse la fuente. El oro es deflacionario.

La moneda FIAT, por el contrario, es inflacionaria. Los bancos centrales, en sintonía con los gobiernos, mantienen la autoridad de poner en circulación la cantidad que consideren oportuna. Este hecho, aunque da juego a los sistemas económico-financieros, resulta arriesgado. Sobre todo por la existencia de puntos singulares de fallo en la arquitectura del sistema.

El dinero ha evolucionado hasta llegar a ser casi por completo digital. La mayor parte del dinero que existe en el mundo no es más que un conjunto de apuntes en ficheros informáticos, cuyas cantidades circulan de un ordenador a otro a través de protocolos como SWIFT, y muchos otros acordados por diferentes entidades a nivel local e internacional.

Los bancos, aparte del dinero en los cajeros, y poco más, solo guardan un libro mayor de cuentas con los balances y las transacciones de cada usuario.

Su responsabilidad es mantener el consenso del archivo, o lo que es lo mismo, el balance correcto de las cuentas. Desde que lo permite la informática este trabajo lo realizan las máquinas, y la labor de las entidades se limita cada vez más a la seguridad, al funcionamiento de sus sistemas y a estar al corriente con normativas y regulaciones. Nuestras cuentas funcionan solas.

Bitcoin en la práctica no es más que un libro mayor que se conoce como blockchain, o cadena de bloques. Su función también es la de mantener el consenso entre los balances de las cuentas. La diferencia es que este libro no está en ningún sitio en particular. No requiere de una central para su custodia, como es el caso de los bancos y de los sistemas de archivo actuales.

Para garantizar el consenso, Bitcoin guarda una copia exacta de la cadena de bloques en cada uno de los terminales de sus usuarios. Esta se actualiza aproximadamente cada 10 minutos, añadiendo las nuevas transacciones mediante un proceso denominado “consenso distribuido”; su variante en Bitcoin se conoce como Proof of Work (POW), (prueba de trabajo).

Añade también a su funcionamiento un sistema de incentivos automatizado. Sin él, no habría motivación por parte de los usuarios que realizan el trabajo requerido para mantener el consenso de la cadena de bloques. A este tipo de usuarios se les denomina miners (mineros).

Por esta forma innovadora de adquirir consenso y reforzar su seguridad de manera autónoma, Bitcoin irrumpe en el mundo de las finanzas con potencial de ser algo excepcional, e impensable para la mayoría hasta la fecha. Un banco que no necesita banqueros ni autoridad para funcionar.

De entre todas las cualidades y funciones que se le exigen al dinero, podríamos deducir que Bitcoin reúne y supera la totalidad. Su volatilidad, sin embargo, es un factor por el que de momento no resulta efectivo cómo unidad de cuenta, ni como almacén de valor a corto plazo. La estabilidad en el precio de una moneda depende de la cantidad de gente que la usa. El dólar es un buen ejemplo de este efecto.

Hoy, se estima que solo el 20% de sus usuarios está utilizando Bitcoin para comprar o transferir dinero. El resto lo utiliza con fines especulativos: Unos lo compran y lo venden en los exanges con la vista en el corto plazo aprovechando las variaciones constantes que provoca su volatilidad, mientras que la mayoría de este 80% los acumulan a la espera de subidas exponenciales de precio.

En un próximo post desmenuzaremos el mecanismo mediante el cual los mineros aseguran la red y ganan bitcoins al hacerlo.

Pliego de descargas:

Bitcoin es un experimento y nada de lo que hayas leído representa la intención de aconsejarte, o de influir en tus decisiones respecto a tus inversiones, o a tu economía personal. El propósito de los artículos de este blog es el de explorar un nuevo ecosistema tecnológico, aprendiendo sobre sus posibilidades, sus propiedades y características innovadoras.

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