Quién tenga las llaves, manda.

¿Cuál sería el lugar más seguro donde podríamos guardar algo de valor? La respuesta no es otra que en un sitio del que solo nosotros tengamos la llave; entendiendo como llave al único acceso posible a nuestros tesoros y a la permanencia de su valor.

El oro durante milenios ha sido considerado el mejor almacén de valor de la historia, y aún lo sigue siendo. Aunque desde hace menos de un siglo su uso como moneda de cambio haya sido erradicado de la faz de la tierra, sigue manteniendo la virtud de ser la materia más apropiada para refugiar valor, desde miles de años antes de Cristo.

Por el aumento gradual en su demanda y por la, también gradual, escasez de su existencia en estado natural, podríamos decir que el oro es, ha sido y será durante algún tiempo, el material más líquido del planeta y la llave más eficiente para guardar valor.

Solo hay que pensar en que si en 1910 alguien que cobrase 100 dólares al mes pudiese haber ahorrado, durante 20 años, 20 dólares de cada paga, habría juntado 4.800 dólares que en 1930 todavía podría haber cambiado legalmente en su banco por 240 monedas de oro, y llevárselas a casa. Double Eagle es como se llama a la moneda americana, acuñada en oro, de 30 gramos de peso (casi 1 onza troy), y es lo que hubiese adquirido nuestro ahorrador, multiplicado por 240 copias exactas, a cambio de sus 4.800 dólares.

El precio del oro en 1930 estaba a 20 dólares la onza, más o menos, y vamos a contar con que ese es el peso de un Double Eagle. Hoy la onza troy de oro está a 1.070 dólares por lo que alguien que descienda de nuestro ahorrador puede estar disfrutando de 265.800 dólares, en caso de que el abuelo lo hubiese ahorrado en Double Eagles. Si lo hubiese mantenido en el banco, el heredero tendría 4.800 dólares de los que seguramente habrá que descontar los gastos de mantenimiento de la cuenta y otros conceptos.

No hay que darle demasiadas vueltas, en el primer caso el abuelo guardo su tesoro bajo sus propias llaves, y en el segundo le dejó las llaves a otro. (Como habrás visto en el enlace anterior el precio del oro ha bajado más de 700 dólares desde 2011, por lo que entonces nuestro heredero habría obtenido casi medio millón de dólares por las 240 monedas).

Una persona de clase media de principios del siglo XX, podría habérselas arreglado con Double Eagles como cerradura para proteger sus ahorros en el tiempo. Pero el oro en grandes cantidades es un problema que requiere de terceras partes para custodiarlo, asegurarlo y transportarlo. En este caso el dueño no podría ser poseedor de las únicas llaves de su tesoro ya que, aunque sus ahorros estuviesen bien invertidos, necesitará de otros para que se lo cuiden.

A lo largo del tiempo pueden suceder acontecimientos que nos inhabiliten del libre acceso a lo que, siendo nuestro, es custodiado por otros. Hoy mismo no es posible sacar directamente más de 3000 euros en metálico de las cuentas corrientes, y cada vez está más cera el día en que nos cobren por disponer de nuestros billetes en cualquier cantidad.

La historia está plagada de casos en los que gobiernos propios, o ejércitos invasores, se han apropiado del oro y/o el dinero acumulado en bancos y cajas fuertes. En 1933, el por entonces presidente de EEUU Franklin D. Roosevelt, penaba con multa de 10.000 dólares de la época y hasta 10 años de prisión, a todo aquel que no llevase a cambiar al banco su oro por el nuevo papel moneda.

Desde entonces el valor del dinero depende de la capacidad de prosperar de los países, y en la fe de los ciudadanos en que los gobiernos ejercerán una buena administración del gasto público y de las políticas monetarias, para poder prosperar.

No hace poco hemos vivido el ahogo económico del gobierno de Chipre y su decisión de bloquear las cuentas corrientes, para aplicar una quita de los saldos de sus ciudadanos. La intención fue la de cubrir el déficit presupuestario con el dinero confiscado. Se conoce como corralito y ya había pasado en otros países no europeos en estos últimos 83 años.

No importa el tipo de dinero que hayamos usado hasta ahora. Cuando el cobro de los impuestos no es suficiente para cubrir los gastos, la gran mayoría de los gobiernos de la historia han demostrado su falta de creatividad a base de cobrárselo a los ciudadanos, a la fuerza, subiendo más los impuestos. Si no es bastante, se lo cobran directamente de las cuentas corrientes, como en Chipre, o indirectamente como hizo el gobierno de Roosevelt.

El polaco Nicolás Copérnico, en 1526, dejó muy claro en su Teoría Cuantitativa del Dinero, que la intervención del gobierno en el suministro de la moneda y la manipulación de su precio, no funciona en la economía si se abusa de tales prácticas. No tardaron en dejar de hacerle caso, como tampoco se lo quisieron hacer con su teoría sobre la rotación de los planetas. Los gobiernos y la iglesia tuvieron que claudicar en lo segundo al no poder controlar el movimiento del sistema solar, algo que si pudieron hacer con el precio del dinero en contra a los consejos de la ciencia.

31-30-2015 Post13Pict -

Retrato de Nicolás Copérnico (por artista desconocido)

En aquella época acuñar monedas de oro y plata de mayor o menor pureza, era el método empleado por las autoridades para manipular el precio del dinero. Algo que ya hicieron los romanos, y su práctica en exceso fue una de las causas definitivas que llevaron al fin de la Roma Imperial.

Más adelante, para arreglar el embrollo económico proporcionado por las malas prácticas en la aleación de los metales preciosos, en el año 1717, Isaac Newton presentó un ensayo sobre el sistema monetario en el que daba nacimiento al Patrón Oro. Un sistema que se fue adoptando de manera paulatina en Europa y el Nuevo Mundo, y con el que, como hemos visto, acabó Roosevelt en 1945 haciendo que los billetes ya no fuesen respaldados por el valor del metal puro nunca más.

Han tenido que pasar casi trescientos años, desde Newton, hasta que otro científico haya dado con la clave para idear un sistema monetario en el que, en este caso, la llave del tesoro y su valor son lo mismo. No solo eso, sino que la llave además es capaz de transportar cualquier cantidad del tesoro que guardan individualmente sus usuarios, a cualquier parte del mundo, de manera instantánea y sin tener que pedir permiso.

El invento es Bitcoin, y una de las innovaciones que aporta al mundo del dinero es el de la “contabilidad de triple asiento”:

Hasta el siglo XV el sistema usado para la contabilidad era el denominado “de un solo asiento”. Esto quiere decir que se apuntaba lo que se tenía, por ejemplo 20 monedas; cuando se gastaban 2 se tachaba el 20 y se apuntaba un 18 debajo; etc…

Los Médicis de la Florencia renacentista aportaron a la contabilidad el “doble asiento”, en el que hay una columna para el “debe” y otra para el “haber”, haciendo que sea más fácil seguir a donde va el dinero, y de donde viene.

Bitcoin nace incluyendo en su funcionamiento el triple asiento contable. Que es la cadena de bloques: una base de datos distribuida que almacena todas las transacciones efectuadas en la historia. Esto permite que todos los usuarios tengan la misma información en cuanto a la cantidad de bitcoins que hay, y que habrá en circulación, imposibilitando que se agreguen o se resten más bitcoins de los que ha de haber disponibles en el mundo, en cada momento. De esta forma su valor no se puede manipular artificialmente, por lo que predecir su precio solo dependerá de las simples reglas universales del mercado libre.

La cadena de bloques es inviolable por estar protegida por la criptografía, es decir: por las matemáticas. También porque es pública y cualquiera puede tener una copia para examinarla, lo cual hace saltar la alarma en cuanto pasa algo raro. Proporciona la seguridad de que nadie en particular es guardián de la llave de la contabilidad general de los tesoros individuales de todos. Ni por error, ni por intenciones fraudulentas de particulares, gobiernos o instituciones, se podrían alterar los saldos de sus usuarios o la cantidad de bitcoins que ha de haber en circulación.

El usuario Bitcoin solo tiene que preocuparse de dos cosas:

Una es conservar la llave privada del monedero digital en un lugar seguro: No dejar bitcoins en ningún servicio que prometa cuidarlos mejor, por custodiar ellos la llave que los desbloquee, por ejemplo. (Si necesitas que alguien, que no seas tú, tenga la posibilidad de acceder a todos tus fondos en cualquier momento, no te hace falta usar bitcoins por motivos relacionados con la seguridad).

La otra no es más que tener en cuenta que las transacciones son irreversibles, por lo que hay que revisar a conciencia las direcciones a las que enviamos bitcoins al transferirlos. Las direcciones Bitcoin son anónimas y es muy difícil llegar a saber a quién le puedes haber enviado bitcoins por error. Si lo llegases a descubrir y pudieras contactar con la persona en cuestión, dependes de su voluntad para devolvértelos.

A mucha gente le aterra pensar que han de ser los responsables únicos de sus bienes. Es natural ya que hasta ahora no había sido posible hacerlo al nivel que ofrece Bitcoin. Pero de la misma forma que enviar un fax se ha convertido en un inconveniente para muchos a los que el email, en sus comienzos, era el método inadecuado de enviar documentos, Bitcoin sigue avanzando y llegando cada día a más gente que observa su potencial. Aprenden a usarlo, y se acaban convenciendo de que no hay otra forma más eficiente de manejar dinero.

La programabilidad del protocolo de comunicación que subyace en su funcionamiento, nos permite hacer con nuestros bitcoins cosas como que estos se desbloqueen automáticamente, y se repartan a otras direcciones que le hayamos indicado previamente a nuestro monedero, en caso de que ocurra un evento determinado. Como por ejemplo, nuestra propia muerte.

Tomándose el tiempo adecuado, cualquiera puede aprender hoy lo necesario para programar algo similar al reparto de bienes de un testamento, sin tener que contratar con terceras partes, porque existe Bitcoin.

Dentro de muy poco será tan sencillo como lo que hacemos al retrasar el envío de un email, y no nos hará falta bucear en tecnicismos para mover dinero de la forma que queramos. Hay una legión de programadores dispersados por el mundo que no cesan en implementar aplicaciones a esta nueva economía que nace con Bitcoin y con él, la era de la contabilidad de triple asiento.

La ciencia se ha preocupado de darnos sistemas de medidas con los que se han descubierto las verdaderas trayectorias de los planetas y las estrellas, también con ellos los arquitectos saben cómo han de ser construidas las estructuras que habitamos y nos sostienen, para que no se caigan. Una economía sostenible no será posible sin hacerle caso a la ciencia, como tampoco lo será la solución a ninguna otra cuestión compleja.

Ahora que la ciencia nos ha dado bitcoins y que a través de Internet están al alcance de todos, ¿quién va a cuidar tus llaves?

Pliego de descargas:

Bitcoin es un experimento y nada de lo que hayas leído representa la intención de aconsejarte, o de influir en tus decisiones respecto a tus inversiones, o a tu economía personal. El propósito de los artículos de este blog es el de explorar un nuevo ecosistema tecnológico, aprendiendo sobre sus posibilidades, sus propiedades y características innovadoras.

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